Chapapote aquí, chapapote allá

Chapapote

Paulino Rivero promovió la lucha en contra de las prospecciones / DA

Uno de los espectáculos más bochornosos de estos últimos meses, es ver a nuestros dirigentes políticos ponerse el disfraz de ecolojeta y dedicarse a hacer proclamas en favor de la defensa del medio ambiente. Todo ello a tenor de la propuesta del Ministerio de Industria de realizar prospecciones petrolíferas (ya con el visto bueno de los órganos pertinentes) frente a la isla de Fuerteventura.

Vaya por delante el respeto a todos aquellos que consideran que explotar estas reservas (hasta hace poco eran tan solo recursos, ya que no era rentables explotarlos) va en contra de lo que consideran una vida sostenible que se debe fundamentar tan solo en energías renovables; y que si ello implica volvernos sociedades más miserables, menos prósperas, menos tecnológicas y menos adaptables al cambio, pues qué le vamos a hacer, es una opinión. Pero tal como he dicho, ver a estos dirigentes, a los que prácticamente les faltaba llevar una camiseta con eslóganes del tipo “save the whales”, “Nunca mais” o “make love, no war” para quedar perfectamente integrados en la estética del ecologista coñazo que ya definiera Alfonso Usía, da una sensación de estar viviendo una versión cutre del “Gandía Shore” donde la vergüenza brilla por su ausencia.

Ello debería poner en alerta a cualquiera que estuviera en contra de estas prospecciones. Nuestros dirigentes son muy útiles, ya que nos pueden orientar con bastante acierto; basta con hacer lo contrario de lo que dicen, y estarán actuando correctamente. Y ¿Por qué ponernos en contra de las prospecciones? Posiblemente, como he comentado anteriormente, la respuesta más habitual es la que plantea un cambio en nuestra forma de vida, pensando en unas energías renovables que ya de por sí convierten a éste país en uno de los deelectricidad más costosa (a ver cómo compites) y con un déficit tarifario estimado en 25 mil millones de euros (que a saber en qué oficina de inversiones andará dando tumbos), por lo que asumo que a los que defienden un cambio de vida les debe parecer que aún la factura de la luz está baja.

A día de hoy las energías fósiles siguen siendo el recurso energético más barato, junto a la energía nuclear, que daría para más líneas. Nuestro progreso y bienestar cabalga a lomos de la producción de CO2, y es ese progreso y bienestar el que nos preparará para los desafíos del futuro. ¿Todavía a alguien le queda alguna duda de que lo que salvó a Japón fueron las centrales nucleares, de modo que en vez de 20 mil hubieran podido ser 2 millones los fallecidos? Su profundo desarrollo fundamentado en un alto consumo energético le ha hecho un país moderno, que invierte en seguridad y medios de prevención… Observen lo que les ocurre a países que lamentablemente no tienen acceso a altos consumos energéticos cuando ocurre una catástrofe tipo tsunami, pregúntense donde les gustaría estar ¿En Japón o en alguno de esos países del sur Asiático?

Creo que la línea de trabajo debería ser la de exigir cuanto antes que las prospecciones ofrezcan resultados, que en caso positivo se les exija el mayor nivel de cumplimiento de seguridad (esa debería ser la línea a explotar por los ecologistas) y medidas compensatorias en caso de que sean necesarias algunas perturbaciones. Todo ello llevado a cabo con empresas solventes en este tipo de operaciones (estamos de suerte, porque hay empresas nacionales con esas características), con las restricciones medioambientales que se consideren necesarias y compatibles con la actividad.

Si esto fuese así, no le quepa ninguna duda de que beneficiará a Canarias y a España, y que una menor demanda energética exterior, implicará mayores recursos para invertir dentro… Aumentar la productividad implica generar riquezas, riquezas que pueden revertir en toda la sociedad. Esperar a seguir viviendo de energías subvencionadas (10 mil millones de euros el año pasado) no tiene lógica, alguien las tiene que pagar, y al final ¿quién será? No podemos seguir viviendo en la gran ficción reinante en la que queremos vivir de la energía que producen los demás, al fin y al cabo alguien tendrá que producirla ¿Por qué no Canarias?

Profesor Ecología ULL

El profesor de Ecología de la ULL José Ramón Arévalo / DACiencia

*José Ramón Arévalo, profesor de Ecología de la ULL, desarrolla su investigación sobre el impacto del fuego, la ganadería extensiva y las especies exóticas en la conservación de los procesos ecológicos esenciales de las comunidades vegetales, publicando sus resultados conjuntamente con grupos de la Universidad de California, Universidad de Siena, Universidad Autónoma Antonio Narro, Universidad de las Ciencias Aplicadas de Magdeburgo y Universidad Estatal de Oklahoma. En la actualidad dirige un proyecto sobre quemas prescritas en la Isla de Gran Canaria conjuntamente con investigadores del Centro Tecnológico Forestal de Cataluña.