“El CO2 no causa fenómenos extremos y es, además, positivo para el medio ambiente”

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El CO2 se ha convertido en un gas denostado y sin embargo es inocuo / DA

Llevamos ya más de una década hablando y discutiendo sobre el llamado Cambio Climático. Algunos -una importante mayoría- lo considera el mayor problema medioambiental del Planeta en estos momentos. Por ello, se ha creado un Panel Intergubernamental del Cambio Climático donde se discuten los datos al respecto y se aportan posibles soluciones.

Sin embargo, en este aspecto no todos los científicos coinciden en que el cambio climático sea una amenaza tan grave como algunos la pintan.

Es el caso del catedrático de Geografía de la Universidad del País Vasco Antón Uriarte quien habló de las ventajas ecológicas del CO2 en su conferencia impartida dentro del curso Catástrofes ecológicas y medios de comunicación en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agraria de la Universidad de La Laguna.

Uriarte es también autor del libro Historia del Clima de la Tierra.

En su conferencia en la ULL insistió en que a lo largo de la “Historia de la Tierra ha habido más períodos de incremento de la cantidad de CO2 en la Atmósfera e, incluso, en épocas pre Revolución Industrial”.

El profesor recordó que el CO2, al contrario de la ya instaurada creencia popular, “no es un gas tóxico. Es invisible e inodoro tiene un efecto positivo como fertilizante en la Atmósfera pues es un agente que permite la fotosíntesis de las plantas”.

El investigador explica que el CO2 afecta y es causante del llamado efecto invernadero pero “no en la medida que se expone en la actualidad”. Insiste en remarcar que no hay ningún tipo de relación entre “el aumento del CO2, el cambio climático y los fenómenos extremos como huracanes o ciclones, que tampoco han crecido en los últimos años”.

También recuerda que en “los últimos 15 años no se ha producido un incremento de las temperaturas; llevan estables desde ese tiempo” y “sin embargo, el CO2 ha seguido creciendo e incluso multiplicándose en este tiempo debido, principalmente, al uso de los combustibles fósiles y muy especialmente por el carbón en países asiáticos”. Por ello, desmiente que el incremento de este gas tenga una relación directa con el aumento de las temperaturas.

“No creo que haya que preocuparse por el aumento del CO2 pues no es perjudicial ni para la Tierra ni para la Humanidad”, afirma. Como datos aporta que el incremento de las temperaturas se produjo entre 1910 y 1945, cuando el índice de CO2 no se había aumentado por la actividad industrial. La otra gran subida se produjo entre 1976 y 1998, “pero tampoco fue un incremento tan importante pues no llegó a las ocho décimas”, insiste el autor y lo achaca a otros factores como el ciclo solar o las corrientes oceánicas aunque “no hay una respuesta clara a esto”.