¿Primas a la energía? No, gracias…

Energía eólica

Algunos expertos critican las primas a la energía renovable / DA

La semana pasada (29 de julio a 2 de agosto) se impartió en el ayuntamiento de Santa María de Guía el curso Energías no renovables ¿Son un problema? donde se pudo atender a las ponencias de los doctores José Ramón Arévalo (biólogo), Antonio Eff-Darwich (astrofísico) y Manuel Fernández Ordóñez (físico nuclear). El curso entraba dentro del programa de formación del Aula Néstor Álamo de dicha localidad y el Vicerrectorado de Extensión Universitaria de la ULL.

Manuel Fernández Ordóñez realizó una serie de ponencias referentes al funcionamiento de las centrales nucleares, los múltiples niveles de seguridad en profundidad (de los cuales carecía Chernóbil) y realizó una ponencia detallada del accidente de Fukushima, de la excelente gestión del mismo, y de cómo en ningún momento estuvo Japón ni la comunidad internacional en peligro de contaminación o apocalipsis nuclear como algunos dirigentes europeos se dedicaron a divulgar en los medios de comunicación. Los reactores siguen cerrados, bajo control y la contaminación de la población tiene niveles inferiores a los de los habitantes de Salamanca. Se ha aprendido bastante de este accidente (cosas que podrían parecer poco relevantes, como no poner los generadores eléctricos bajo el nivel del mar, o no conectar reactores de tal forma que unos afecten a otros) y en ningún caso quedaba justificada el temor europeo contra esta energía que se ha desarrollado en la última década.

Pero su ponencia corolario del curso fue  El déficit tarifario eléctrico Español, que con los datos actualizados a la semana pasada indicaban que andaba alrededor de los 3.500 millones de renovables. Explicó la burbuja de las renovables, tanto fotovoltaica como eólica, que multiplicaron de forma dramática la energía que ofrecían gracias a las primas y subvenciones (el gobierno tenía pensado que habría pocos inversores, pero las subvenciones multiplicaron la oferta, asegurada a 25 años)… hoy en día, el sistema energético español, dobla en capacidad a la necesidad máxima de energía (un máximo alcanzado en diciembre de 2012, y aun así, existía otro 100% de disponibilidad de energía).

En el 2012 se aprobaron 6.700 millones en primas (incluye al gas también, pero en cantidad mucho menor), y el déficit suele ir alrededor de los 7.000 millones anuales, así que… ¿qué es el déficit tarifario?, pues no más que un déficit creado por decisiones políticas (primar energías ineficientes), que se mantiene en la actualidad, que no se han cambiado, ni se van a cambiar y que hacen la cuenta de la luz de las más caras de Europa (ahí entran primas a renovables, a gas, a los cierres de la minas de carbón, a acción social, etc…).

Aunque el ministro Soria ha intentando endosarle el déficit a Montoro, este, obviamente se ha negado… vamos, que al final, esperen un incremente paulatino de la cuenta de luz en los próximos años. En los días previos se pudo ver que las emisiones de CO2 no están a niveles dramáticos, que las temperaturas llevan 18 años estabilizadas y que las nuevas centrales de carbón (que ya capturan casi el 100% de sulfatos) capturarán el 100% de CO2 para 2025. Aun así, el ciudadano medio sigue siendo castigado por su deseo de energía, una energía que nos permite mantener la calidad de vida que tenemos… un castigo en forma de impuesto, sin repercusiones medio ambientales ni en el tercer mundo. Todo se ha convertido en una excusa excelente para que el ciudadano medio sea maltratado y hacerle sentir culpable de algo que no se sabe muy bien qué es, pero que le obligará a pagar energías ineficientes, y mantener el denominado estado del bienestar, que no deja de ser más que el bienestar del Estado. Mientras tanto, los especialistas en cazar primas, subvenciones e intereses de deuda hacen el agosto, pero los culpables somos nosotros… empecemos ya: ¿Primas a la energía? No gracias.

*Profesor de Ecología de la Universidad de La Laguna