WhatsAppSpy, si espío yo no pasa nada

WhatsAppSPY

La aplicación para poder espiar el WhatsApp era solo un timo / DA

Hace unas semanas, diferentes medios de comunicación se hicieron eco de la noticia sobre la detención del creador de una aplicación fraudulenta para móviles llamada Whatsapp Spy, que ofrecía a los usuarios la posibilidad de espiar las conversaciones de sus contactos, jefes, parejas,… Ni que decir tiene que este aplicación, en caso de funcionar, sería totalmente ilegal. Evidentemente, Whatsapp Spy no cumplía con dicho cometido, y en lugar de espiar conversaciones, estafaba al que la instalaba vaciándole su cuenta corriente a partir de una suscripción a un servicio de mensajería SMS premium.

La red está llena de estafas similares a esta, que cada día se aprovechan de la ingenuidad de los inernautas, para incitarles a descargar una aplicación fraudulenta que no implementa la funcionalidad ofrecida, y por contra, repercute en la economía de los estafados, sustrayendo pequeñas cantidades aparentemente imperceptibles, en lugar de grandes sumas de dinero, de modo que en muchas ocasiones el desfalco es difícil de localizar.

Es éste es el gran secreto de la estafa. Ningún usuario va a denunciar si la cantidad que se le sustrae es de 1.50 €, y más cuando tenga que declarar que se ha descargado una aplicación ilícita, que atenta gravemente contra la privacidad e intimidad de otras personas. Así se calcula que el joven murciano responsable de la estafa recaudó cerca de 40.000 euros.

Para este caso particular, además el estafador invirtió recursos en dar a conocer su aplicación, mediante una potente campaña de marketing, que abarcaba desde la creación de una web para promocionar el aplicativo, la contratación de publicidad en Facebook, hasta la utilización de técnicas de phishing para obtener credenciales de usuarios en redes sociales y enviar mensajes de spam desde más de 11.000 perfiles hackeados. En definitiva, toda una obra de arte desde el punto de vista del emprendimiento, que tan de moda está hoy en día.

Pocos consejos de seguridad se pueden dar ante estas amenazas más allá del propio sentido común. ¿Va a poder una aplicación supuestamente lícita y legal hacer algo que en realidad transgrede la ley y la ética en todas sus facetas? Sin duda, este caso retrata la hipocresía y la doble moral de las personas. Clamamos al cielo cuando Snowden nos revela que la NSA y los Gobiernos escuchan nuestras comunicaciones, pero a la mínima que creemos poder espiar al vecino no nos tiembla el pulso. Si queremos seguridad para nosotros en la red, empecemos por no intentar vulnerar la de los demás, y menos sin saber lo que descargamos.