Los ‘trucos’ burocráticos dejan a la I+D sin poder cobrar el dinero asignado

Crítica al nuevo plan en I+D+i

Los científicos españoles han visto recortada su capacidad de trabajo / SINC

Es una gran trampa. Ante los recortes brutales que ha vivido la investigación en España ahora se suma una sinrazón burocrática que obligará a muchos centros a devolver la financiación asignada. La situación empieza a ser dramática y muchos investigadores insisten en que daremos marcha atrás y que tardaremos décadas en volver a tener el nivel actual. ¿Qué está ocurriendo?

La vicerrectora de Investigación y Transferencia del Conocimiento de la ULL, Catalina Ruiz Pérez, está muy preocupada. Explica que a día de hoy ni el Estado ni el Gobierno de Canarias han cumplido sus compromisos y no han sacado ninguna convocatoria para financiar proyectos de investigación. Además, aunque se diesen mucha prisa y las sacasen mañana mismo “a día de hoy, a tres meses del cierre del ejercicio, ya no es posible ejecutar el presupuesto, porque los tiempos administrativos impuestos por la ley nos lo impiden y tendrían que pasarse a 2014”.

Eso supondría un salto en un año en la aportación de fondos públicos a la investigación. En 2013 no han salido ni las convocatorias de Juan de la Cierva, ni los Ramón y Cajal ni las de movilidad de investigadores, todo ello del Plan nacional y del Gobierno de Canarias no hay dinero real para I+D+i desde 2010, se salvaron las becas de doctorandos y poco más. Desolador.

Además, del dinero global que se ha establecido para I+D+i en el Boletín Oficial, el 80% está adscrito a créditos y solo el 20% es subvención, por lo que “con la ley actual que impide a los organismos público optar a créditos, ese dinero global se queda en solo el 20% de subvención”, aclara Catalina Ruiz.

Pero el problema no está solo no poder acceder a fondos públicos, cosa que la ULL está tratando de paliar con otros acuerdos como el que ha establecido con la Fundación CajaCanarias o con otras entidades como el Banco de Desarrollo Africano, el Banco de Desarrollo Asiático o el Fondo Monetario Internacional. El grave problema está en que en la actualidad no es posible ejecutar el dinero que se ha aceptado y, en muchos casos, se deberá devolver. ¿Por qué?

La respuesta nos la da esta responsable de la ULL: cuando un proyecto está aceptado, el grupo de investigación cuenta con ese dinero aunque se tarde algunos meses en recibir la transferencia. Ante esto, la ULL (como todas las universidades) adelantaban ese dinero y lo ponían a disposición del proyecto de manera que, desde el primer momento, se hacía la contratación o las compras de material necesarias. El Ministerio no tardaba más de tres o cuatro meses en aportar el fondo aprobado. Por lo tanto, el sistema funcionaba y al final del ejercicio se podía justificar perfectamente el gasto.

¿Qué ocurre ahora? El Ministerio tarda tanto en pagar que compromete ya la caja de las universidades que no pueden sacar más y no pueden endeudarse. Por otra parte, llevan tanto al límite el pago que ya no dan tiempo a realizar la contratación. Por ejemplo, hay proyectos que estaban asignados para 2012-2013, de manera que el Ministerio tiene la obligación de pagar antes de fin de 2013. Sin embargo, es ahora en septiembre cuando realizan el ingreso y en muchos casos, solo lo hacen del 15% del total. “De esta forma, es imposible contratar a un investigador porque, además, si es un proyecto que acaba en diciembre no puedes legalmente ampliarlo”, relata la vicerrectora. Ante esta realidad burocrática y administrativa lo que ocurre es que se tiene que devolver el dinero por imposibilidad real de ejecutar el proyecto.

Esta circunstancia es tan absurda que solo se entendería como una estrategia para no financiar la I+D+i sin tener que comunicarlo de forma oficial.

La realidad de toda esta maraña es que los investigadores buenos se estén yendo de España y los jóvenes no tienen opción a formarse. ¿Que inventen ellos vuelve a ser una máxima?