Ha llegado la formalización del fraude científico

nanoesponjas

La mayoría de los científicos pasan muchas horas en laboratorios / EUROPAPRESS

Aunque muchos de ustedes que leen esto están familiarizados con la forma de evaluar la calidad científica de un investigador, para aquellos que no lo estén, brevemente les indico que existen tres elementos fundamentales: publicaciones en revista recogidas en el Science Citation Index (índice de revistas científicas que son ordenadas en función de su importancia, determinada por el número de veces que su artículos son citados en otras revistas por otros investigadores), número de veces que se citan sus artículos publicados y proyectos de investigación conseguidos en convocatorias abiertas y competitivas (hay más elementos, pero estos serían los más relevantes).

Uno de las principales bases de este sistema radica en el principio de honorabilidad, principio ampliamente extendido en el mundo anglosajón desde las escuelas primarias e infantiles y que se mantiene a lo largo de la vida de la persona en sus relaciones habituales. Este principio implica que lo que yo digo, escribo o afirmo es palabra de honor y nadie duda de ella. Si alguna vez han  enviado un curriculum a una empresa americana, habrán notado que no existe necesidad de acreditar los méritos, se asume que usted dice la verdad. En España, cualquier entrega de curriculum se convierte en un tormentoso proceso de acreditación de méritos, con firmas, compulsas y declaraciones juradas de notarios, invirtiendo el sistema de que se asume que usted miente.

Una vez clarificado estos dos aspectos, en el mundo de la investigación, este último principio sustenta el sistema, por ello, cuando se detecta un fraude, existe gran conmoción. Ejemplos paradigmáticos se pueden retrotraer hasta 1912 y el El hombre de Piltdown, una manipulación de huesos, atribuida entro otros al Dr. Dawson y que durante décadas llevó a los paleontólogos y evolucionistas a un callejón sin salida. En psicología y sociología son numerosos los casos de fabricación de pruebas (algunos llegan a considerar la psicología una pseudociencia), como el caso del investigador holandés, el doctor Stapel, que fabricó pruebas de conducta revolucionando lo conocido hasta ese momento y publicándolas en la prestigiosa revista Science, y todo ello muy recientemente. Por su parte, el profesor Fujimora de Japón siempre encontraba fósiles más antiguos en todas sus excavaciones y eran todos datos falsos. Otro caso famoso son los investigadores de la Universidad de East Anglia que manipulaban datos de clima para hacer cuadrar sus modelos (el conocido Climategate).

Con todo, eran casos individuales y que una vez revelado el asunto, sus autores entraban a forma parte de una sucia lista de la ciencia, los conocidos cheaters. Sin embargo, lo que se ha descubierto ahora en China es la formalización del fraude científico. La policía irrumpió en una vivienda a principios de septiembre, para buscar ¿falsificadores de ropas de marca?, ¿falsificaciones de medicamentos? ¿piratas del DVD? se equivocan, era un negocio donde reproducían artículos científicos falsos, producidos con datos falsos y que los piratas de la ciencia vendían   entre 200-300 dólares dependiendo de la revista donde te aseguraban serían aceptados (aparece la información en The Economist Septiembre, 28). Los delincuentes de la ciencia arrojaron bolsas con 50 mil dólares por la ventana para desprenderse de las pruebas del negocio y se cree que en estas oficinas de falsificación de trabajos científicos llegan a mover 150 millones de dólares al año.

Se da el caso de un profesor de biología molecular en China que ha publicado 83 artículos en revista de impacto en tan solo dos años. Estamos ante la formalización del fraude científico, donde la presión a los investigadores y la alta competitividad para obtener un puesto en algún laboratorio ha generado esta demanda de artículos científicos falsos. Un profesor de la Academia de las Ciencias China ha escrito “la corrupción académica está gradualmente erosionando la maravillosa y bien establecida cultura heredada de nuestros ancestros hace 5.000 años”. Parece que al menos se ha definido el problema, primer paso para afrontar las soluciones.

A cualquier investigador, todo esto lo más que le produce esta historia es una pena tremenda. Las horas en los laboratorios dejándose las pestañas, los días bajo la lluvia persiguiendo un pajarraco o bajo el sol contando unos matojos, la vista cansada delante del ordenador… todo para intentar publicar unos datos, revelar unas ideas que creemos interesante, que tanto nos ha costado y que muy posiblemente termine rechazado por algunas de estas revistas, nos hace reflexionar sobre qué hacemos y para qué lo hacemos. Sin embargo, esta congoja pronto se diluye, y estos investigadores no desistirán en su trabajo, a pesar de los rechazos en revistas, de estos ejemplos corrupción institucionalizada, de las horas al sol mal pagadas, de los días delante de la pantalla… La ilusión y el cariño por lo que trabajan es más fuerte que todo, y no se la van a quitar unos cuantos investigadores corruptos…

Profesor Ecología ULL

El profesor de Ecología de la ULL José Ramón Arévalo / DACiencia

*José Ramón Arévalo, profesor de Ecología de la ULL, desarrolla su investigación sobre el impacto del fuego, la ganadería extensiva y las especies exóticas en la conservación de los procesos ecológicos esenciales de las comunidades vegetales, publicando sus resultados conjuntamente con grupos de la Universidad de California, Universidad de Siena, Universidad Autónoma Antonio Narro, Universidad de las Ciencias Aplicadas de Magdeburgo y Universidad Estatal de Oklahoma. En la actualidad dirige un proyecto sobre quemas prescritas en la Isla de Gran Canaria conjuntamente con investigadores del Centro Tecnológico Forestal de Cataluña.

  • http://Sitioweb Eduardo Garcia-del-Rey

    La corrupción científica es muy fácil de detectar y hay muchos casos en los que incluso las revistas han retirado artículos (e.g. Ibis). Solo la podemos detectar otros científicos trabajando en temas similares y se DEBE denunciar en otros artículos posteriores.

    E

  • http://Sitioweb torito

    Yo también coincido en que hay mecanismos para poner de manifiesto estos fraudes, pero no creo que sean fácil de detectar en muchos casos… en otros pueden ser más evidentes!