Descubren un planeta casi gemelo a la tierra

Kepler-78b

Recreación artñistica de Kepler-78b, el planeta rocoso más pequeño detectado / TNG

Se llama Kepler-78b y es un planeta extra solar que orbita alrededor de una estrella parecida al Sol en la constelación del Cisne, a unos 400 años luz de distancia. Lo que lo convierte en un planeta con características muy familiares. Hasta ahora, los astrónomos han caracterizado más de 1000 exoplanetas, pero Kepler-78b es uno especial. De acuerdo a la investigación publicada en la revista Nature, éste tiene una masa y una densidad muy parecidas a las de la Tierra.

El trabajo del telescopio Nazionale Galileo 1, instalado en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma.

Los autores de la investigación, un equipo internacional liderado por Francesco Pepe de la Universidad de Ginebra y miembros de varios institutos de Suiza, Italia, Reino Unido y Estados Unidos, muestran que Kepler-78b está compuesto de hierro y rocas, tal como nuestra Tierra.

Por este motivo, Kepler-78b es el exoplaneta más pequeño del que se conoce el radio y la masa con gran precisión. Kepler-78b fue observado por primera vez por el satélite Kepler de la NASA que detectó la débil variación en la luz de la estrella causada por el paso del planeta frente a ella. Poco después del descubrimiento, el telescopio italiano Telescopio Nazionale Galileo apuntó desde La Palma a la estrella que alberga el planeta. Luego, el equipo científico de HARPS-N2 decidió concentrarse en las observaciones de Kepler-78b. Durante los meses de primavera y verano se llevó a cabo una intensa y fructífera campaña de observación. Aprovechando la precisión y características únicas de HARPS-N, el equipo de investigación midió la ligera oscilación de la estrella causada por el planeta entorno a ella. Se demostró que el planeta tiene una masa y densidad de tipo terrestre. Por otra parte, un grupo de investigación independiente observó Kepler-78b con el telescopio Keck en Hawaii y los resultados de ambos grupos concuerdan.

Kepler-78b tiene un radio de tan solo 1.16 veces el radio de la Tierra, mientras la masa es  1.86 masas terrestres. Estas cantidades dan una densidad de 5.57 gramos por centímetro cúbico, lo cual implica una composición de hierro y roca, convirtiendo a Kepler-78b en el planeta más parecido a la Tierra conocido hasta ahora. Sin embargo, Kepler-78b tiene un periodo orbital tan corto, de apenas 8.5 horas, por lo que gira muy cerca de su estrella. Esto significa que la temperatura en la superficie del planeta debería estar entre 3.000 y 5.000  grados, descartando completamente cualquier posibilidad de vida.

El planeta Kepler-78b está destinado a desaparecer, dado que las fuerzas mareales lo arrastrarán cada vez más cerca de su estrella. En algún momento se acercará tanto que la fuerza de gravedad de la estrella lo romperá. Según modelos teóricos esto podría ocurrir dentro de tres mil millones de años.

“Curiosamente, nuestro sistema solar podría haber tenido un planeta como Kepler-78b. De ser así, el planeta habría sido destruido temprano en la evolución del sistema, sin dejar rastros hoy en dia”, dice el investigador Emilio Molinari.

Aunque no haya ninguna posibilidad de que albergue vida, el descubrimiento y caracterización de Kepler-78b, un planeta con dimensiones terrestres, densidad y composición, es un gran paso hacia adelante en nuestra búsqueda de vida extraterrestre. HARPS-N producirá más resultados asombrosos, permitiéndonos obtener un panorama cada vez más completo de la formación y evolución de exoplanetas y un día, posiblemente encontremos un planeta habitable con las características de la Tierra.