Trampa de ley: investigadores a la calle pese a haber fondos

Resonancia Magnética

El equipo de José Luis González Mora es especialista en neuroimagen / DA

Esta semana las redes sociales y los medios echan humo por la fuga de uno de nuestros cerebros científicos anuncia que se va de España. Juan Carlos de Izpusúa, el que era el director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona, dimite por la falta de apoyos financieros. A la ciencia española no solo le falta presupuesto para seguir el camino emprendido hace unas décadas sino que, además, no hay más que palos en las ruedas para aquellos que quieren avanzar, publicar, diversificarse y en definitiva crecer en esto tan cacareado y tan políticamente correcto como es la economía basada en el conocimiento.

El pasado 31 de diciembre el director de uno de los grupos de investigación más especializado de la Universidad de La Laguna – el de Neuroquímica y Neuroimagen– se vio obligado a no renovar el contrato a varios de sus investigadores que han dejado trabajos científicos a la mitad. El problema en este caso no era la falta de fondos sino un impedimento legal para continuar la contratación.

Su director, José Luis González Mora, explica su desesperación: “Tengo investigadores multidisciplinares en mi equipo desde hace muchos años y gracias a su trabajo hemos logrado conseguir financiación de proyectos nacionales y europeos que tenemos en marcha en estos momentos”.

Explica que, además, estos proyectos han dejado aproximadamente unos fondos de 300.000 euros en varias líneas de investigación relacionadas con la percepción espacial en personas ciegas o enfermedades neurodegenerativas, entre otros como estudios utilizando resonancia magnética. Su idea es que el equipo que ya tiene la experiencia suficiente para desarrollar estos trabajose mantenga y culmine esta labor para la que se le ha asignado un dinero concreto. Sin embargo, el 31 de diciembre la vicerrectora de Investigación y Transferencia del Conocimiento de la Universidad de La Laguna (ULL), Catalina Ruiz-Pérez que no podría renovar a varios de sus investigadores por un problema legal.

La indignación de este científico está en que “tengo los fondos para hacerlo y esa gente que ya no puede trabajar en mi equipo lleva años dándolo todo por estos proyectos, tienen la experiencia y han sido parte del éxito”.

La vicerrectora de Investigación de la ULL explica la situación que no solo afecta a este equipo sino que es un mal general y se debe a una limitación legal. En resumen, las universidades han contratado por proyectos específicos a personal investigador desde siempre. A medida que se conseguían nuevos proyectos, se iban encadenando contratos de investigadores que no eran personal de la propia universidad sino que se contrataban a cuenta de esos proyectos concretos aunque la entidad contratante sea la universidad.

Hasta 2011, las leyes generales de contratación permitían encadenar contratos sin tener que hacer a la persona fija. Desde ese año, tras 24 meses de contrato hay que hacer a la persona fija. Y ahí viene precisamente la paradoja, “la Universidad no puede hacer fijo a ningún investigador de contrato porque tiene prohibido aumentar su plantilla”, explica la vicerrectora quien recuerda que ya se intentó que los investigadores estuvieran fuera de esta obligación de la normativa laboral.

Esto es precisamente lo que ha pasado con los investigadores que trabajan con José Luis González Mora: han superado los 24 meses y deberían hacerse fijos pero, ¿quién contrata? la universidad que no puede hacerlo. Una pescadilla que se muerde la cola y que obliga a que trabajadores con experiencia se vayan a la calle pese a haber fondos para pagar sus sueldos.

Pero… ¿se puede hacer algo? Catalina Ruiz asegura que hay varias vías: por una parte se puede intentar contratar a través de las fundaciones empresa o esperar seis meses a que la persona esté en el paro y luego contratarla. Por otra parte informa de que “en la reforma del vicerrectorado de Investigación contemplamos la posibilidad de que el personal investigador esté adscrito a este vicerrectorado y no al capítulo 1 (personal) general de la ULL. Es una fórmula que ya barajan las universidades autónomas y las politécnicas y que creemos que podría ser una solución”.

¿Y mientras…?