¿Qué aprendemos del ‘Caso Nora’ en ciberseguridad?

Red

La vigilancia de los menores en la red es importante / DA

Esta semana,en lugar de abordar un tema que tenga que ver directamente con la ciberseguridad, he creído conveniente introducir un caso aterrador, que ha conmocionado a la sociedad española en general y a mí en particular, haciéndome reflexionar acerca de la posibilidad de justificar el uso de técnicas de hacking como medidas preventivas de cara a poder evitar atrocidades como las que se han cometido en el ya famoso caso de Nora.

Para quien no esté al tanto de los hechos, Nora era una joven de Mallorca, que a sus 16 años, fue encontrada por sus padres fallecida en el portal de su casa, como consecuencia de una sobredosis de cocaína. Hasta aquí, nada fuera de lo habitual: un adolescente más a la que se le va la mano con las drogas. Sin embargo, tras una minuciosa investigación, se ha comprobado que esta joven fue víctima de una red organizada que captaba a las menores a través de una mujer que intimaba con ellas durante las tardes en el parque, las introducía en el mundo de la droga, aprovechando esa edad vulnerable en la que priman las ansias de experimentar, pero con la particularidad de vigilarlas constantemente, proporcionándoles porros adulterados con heroína, sin espaciar mucho tiempo entre las dosis, para generar en ellas adicción, y a continuación explotarlas sexualmente induciéndolas a prostituirse a cambio de droga o pequeñas cantidades dinero.

Además, todo esto era imperceptible por los padres de las víctimas, pues transcurría durante el día, en una vida paralela difícil de imaginar. Esa otra vida se gestaba en el parque, pero también en el plano digital a través de más de 1.500 llamadas de teléfono investigadas en el marco de la Operación Nancy, junto con SMS, conversaciones de WhatsApp u otros sistemas de mensajería. Es aquí donde cabe pensar qué habría pasado si uno de los buenos hubiese hackeado las comunicaciones de Nora, atentando evidentemente contra su privacidad, pero por contra pudiendo llegar a tiempo a visualizar el abismo en el que se adentraba.

Sin llegar a los niveles de espionaje de la NSA, la simple monitorización de su tráfico de Internet, evitando ataques activos ni robo de credenciales, igual podría haber dado una pista a sus padres de que algo no iba bien. A día de hoy, no es descabellado pensar en estas posibilidades. Ya existe una propuesta de ley que permita a la policía el uso de troyanos para espiar a los criminales. Si con ello se pueden evitar estas masacres, yo lo tengo claro: “Hack them all”.

@dipudaswani