El ponente en fi2, Luis Tamayo, cree que la economía colaborativa es imparable

Luis Tamayo

Luis Tamayo, sociólogo y conector de Ouishare en Madrid y Sebastián Alberdi estudio de diseño Outofstock con Elena García de Fab Lab Tenerife en fi2 / DA

Luis Tamayo es el cofundador de la acción coexperimental lectiva ‘El invernadero de Lavapiés’. Es sociólogo y experto en análisis de tendencias. Fue uno de los ponentes del foro de la innovación fi2., que se celebró en Tenerife Espacio de las Artes (TEA) entre los días 22 y 23 de enero. Este foro está organizado por el Cabildo de Tenerife, a través de su area de innovación y del Parque Científico y Tecnológico de Tenerife (PCCT). Allí habló de la economía colaborativa, unas nuevas palabras que viene a definir una manera de relacionarnos muy antigua basada en la cooperación.

-¿Qué es la economía colaborativa? ¿Solo un nuevo vocablo en esto de la innovación?
“La economía colaborativa es lo que hemos hecho siempre, pero añadiéndole tecnología, lo que nos permite introducir marcos de confianza entre desconocidos y donde ampliamos notablemente la escala, del círculo de confianza tradicional, amigos, familia… al mundo”.

-¿Qué diferencia hay entre esto y el resto de relaciones económicas imperantes?
“Una de las claves es el acceso frente a la propiedad, y otra clave importante es que es una economía entre particulares, entre personas (p2p) donde la empresa o la plataforma pasa de ser productora o distribuidora a conectora de pares con los mismos intereses u objetivos”.

-Quizá… un poco difuso…
“Se entiende muy bien por ejemplo con el carpolling… para ser más concretos, tomemos el ejemplo de Blablacar que es una de las plataformas más conocidas de consumo colaborativo. Pasamos del acceso a la posesión, por que nos enfocamos en el servicio, es decir trasladarnos del punto A al punto B, no tanto en la propiedad de un coche para desplazarnos, la plataforma conecta conductores que van a hacer un viaje con asientos libres en su coche con otras personas que quieren hacer el mismo viaje y el mismo día. Esto mismo que está ocurriendo con la movilidad está pasando con otros sectores como el de los alojamientos turísticos, por citar los casos que más impacto están teniendo por cifras. Esto estaría dentro de lo que denominamos consumo colaborativo, es decir colaboramos para consumir, pero la economía colaborativa también está innovando en otros aspectos de nuestras vidas como en el conocimiento con las licencias tipo Creative Commons o cuando trabajamos colaborativamente como el coworking o yendo más allá cuando directamente producimos como es el caso de los makespaces o Fablabs. Lo mismo ocurre con el dinero, cuando la financiación por ejemplo es entre particulares como el caso del crowdfunding o los prestamos p2p”.

Luis Tamayo

Luis Tamayo en el foro fi2 / DA

-Estos nuevos modelos como el crowfunding, el coworking y demás que han aparecido en la crisis, ¿desaparecerán con la recuperación o son una nueva forma de trabajar?
“Realmente no han aparecido con la crisis, sino que ya estaban en marcha antes de la misma. No son consecuencia de la crisis. Sí que podemos decir que el auge, o la adopción masiva de estos modelos han coincidido con la crisis… lejos de desaparecer se mejorarán con la experiencia y llegarán más lejos, conectaran con más gente. Si nos quedamos con estos modelos, por ejemplo, si hablas con cualquier experto en coworking o los gestores de estos espacios, te dirán que las personas que están en estos espacios no están principalmente para ahorrase dinero, esto no es la motivación principal para seguir. El ahorro puede ser la puerta de entrada, pero no el principal ‘insight’ de permanencia en estos espacios, más bien la motivación está en los beneficios que proporciona una comunidad o red de coworkers… lo mismo pasa con el crowdfunding, la mayoría de los proyectos difícilmente podrían haberse financiado con los modelos clásicos, y si lo han podido hacer con las aportaciones de su comunidad y simpatizantes”.

-Entonces… ¿se mantendrá?
“En definitiva, la economía colaborativa no solo está ofreciendo el poder hacer las cosas de otra manera sino que además están cubriendo huecos y necesidades que no estaban cubriendo la industria y los servicios tradicionales. Por otro lado, estoy convencido que la economía colaborativa no solo es imparable, sino que irá a más ya que, además, se está demostrando con la práctica que pueden ser modelos más eficientes, mas allá de formatos diferentes e inclusión de valores sociales y medioambientales que conllevan esta forma de hacer las cosas, son más eficientes. De nuevo, si miramos lo que ya están consiguiendo en tan poco tiempo los negocios que más están creciendo, demuestran que son más eficientes también como negocio… por no hablar de que también se está demostrando, que por ejemplo a la hora de trabajar o de generar conocimiento se están creando modelos más eficientes que los tradicionales”.

-¿Pasamos del consumismo masivo a un consumo compartido y responsable?
“No todo es blanco o negro. Las cosas son mucho más complejas de lo que nos gusta admitir por mucho que tendamos a su simplificación y a los absolutos. La economía colaborativa es una alternativa, real, masiva (en algunas de su manifestaciones de momento) y eficiente. Seguirá habiendo exceso y consumismo, seguirá habiendo personas y organizaciones que se encuentren cómodas en este paradigma, pero a su vez estamos viendo como cada vez más personas y organizaciones se están apuntando a modelos que permiten un consumo más responsable desde la colaboración o desde otras alternativas reales que están surgiendo”.

-¿Cómo se pueden adaptar las empresas y los emprendedores a este nuevo sistema?
“No es una tarea fácil… y probablemente no todas las empresas o emprendedores tengan que adaptarse o tengan esa necesidad. De nuevo se trata de hacer una elección. Por otro lado es mucho más fácil empezar de cero, aquí los emprendedores tienen ventaja, y crear una empresa colaborativa que intentar girar una empresa consolidada hacia lo colaborativo, para ser más eficientes, con todo la historia, inercia y cultura que arrastran las estructuras clásicas de competitividad extrema… es un tema complejo y cada caso es un mundo. Un consejo muy básico es el siguiente: antes de ser una estructura colaborativa tienes que sembrar esa cultura colaborativa en tu organización, sin esta cultura colaborativa previa, difícilmente y a pesar de cualquier super metodología que te propongan, vas a conseguir este giro. Las empresas son personas. Es un camino largo y difícil… otra cosa es pensar en un producto, servicio o new bussines basado en la economía colaborativa… pero para esto es también imprescindible girar la manera en la que piensas, desaprender muchas creencias, dogmas y principios que en principio son intocables y absolutos… no es fácil pero es posible… en eso estamos”.