Los ovnis, la CIA y los misterios

 

nave espacial Viking

Foto de archivo de la nave espacial Viking, confundida con un OVNI / NASA

Los ovnis son ya tan normales como las colillas tiradas en la calle. Si uno se fija, los ve aparecer en la prensa generalista de vez en cuando, pero ya han perdido ese aura maravillosa de antaño, esa cualidad de misterio inminente, esa capacidad para seducir a muchas personas y provocar que algunos periodistas se transformaran, especializándose, en desvergonzados charlatanes que explotaron durante décadas el mito de las apariciones de platillos en la prensa y en libros infumables.

La nueva aparición, al margen de las fotos divulgadas en Internet y en revistas mensuales de misterios con la cámara siempre desenfocada y los píxeles al mínimo de manchas luminosas sobre fondo negro, se la debemos a diversos medios extranjeros que se hicieron eco de nuevo de un estudio de 1998 en el que sus autores, Gregory W. Pedlow y Donald E. Welzenbach, llegaban a la conclusión de que más de la mitad de las visiones de platillos volantes u ovnis de los años 50 y 60 en los USA fueron causados por vuelos secretos de los U-2 y más tarde del SR-71. Como informa Robert Sheaffer en su blog, el ufólogo Mark Rodeghier contactó con el teniente coronel retirado Robert Friend, jefe del proyecto Libro Azul de la Fuera Aérea norteamericana encargado de investigar las denuncias civiles sobre ovnis entre 1951 y 1969. Friend negó tal posibilidad por absurda, ya que ni aumentaron las denuncias en las épocas en que esos vuelos se realizaron ni, en su mayoría, podían ser visibles debido a la altura a la que volaban y a la ausencia de estelas debido a la falta de humedad a gran altura. La desinformación, marca de fábrica del periodismo del misterio, también procede a veces de fuentes cercanas a las agencias de seguridad, en este caso más por afán de figurar que por deseo de engordar la cuenta corriente. Tampoco es cierto que el gobierno norteamericano haya hecho pública en estos días la información relacionada con los ovnis. No ha habido novedad alguna al respecto. Simplemente ocurre que un investigador privado ha reunido la información revelada por el gobierno de los USA en una web, The Black Vault, que incluye buscadores. Los medios se han hecho un lío y les ha dado para rellenar algún espacio con platillos, que son muy socorridos.

Más allá –es un decir- de estas informaciones sobre novedades con décadas de antigüedad y sobre explicaciones que, por desgracia, no lo explican todo, debe saberse que, en general, en el batiburrillo de la ufología hay una proporción de casos que, por ahora, no han podido ser explicados. Eso no quiere decir que las observaciones no explicadas se debieran a presencia extraterrestre; pudieron ser provocadas por algunas de las muchas causas naturales y artificiales que históricamente han generado testimonios sobre extrañas apariciones distorsionadas por las palabras del testigo hasta el punto de volverlas “inexplicables”. A esta situación se llega o bien porque es imposible explicar todos los casos (como es lógico en un universo de casuística muy variada, igual que es imposible resolver absolutamente todos los casos de robo y de asesinato del mundo), dando por presupuesta la competencia del periodista/investigador, que es mucho presuponer, o bien porque hay realmente un remanente de casos que no pueden ser explicados por razones intrínsecas, por alguna auténtica “extrañeza”, sea lo que sea. Es cierto que cuantos más testigos haya de un fenómeno u objeto celeste de apariencia sorprendente más fácil será hallar una solución (bólidos, reentradas de chatarra espacial, lanzamientos de misiles; al respecto hay muchos casos para documentar el ridículo al que pueden llegar algunos novelistas-ufólogos tratando de convencer a su público de que estos fenómenos de fabricación humana fueron en realidad “naves” de origen extraterrestre). En cambio, los casos de “alta extrañeza” suelen ser protagonizados por individuos aislados, lo cual es sospechoso. Pero eso no permite quitárselos de encima como una mosca pesada un día de calor. Añado un par de ejemplos a los que no se ha podido asignar explicación (aún): http://www.ikaros.org.es/turis2.pdf. Y otro con más de un testigo: http://www.ikaros.org.es/mazarron.pdf. Si a usted, por suerte, le interesan estas cuestiones y al mismo tiempo le repugnan los tratamientos comerciales y periodísticos sobre misterios, enigmas y otros embrollos empresariales (ahora también el repertorio de camelos se vende con pátina turística) búsquele tres pies al gato y dese el gusto de hallar una explicación racional para el misterio canario, nacional o universal.