José Ángel Rodríguez Martín: “La integración en el proyecto europeo ha sido beneficioso para Canarias”

José Ángel Rodríguez

El profesor de Economía José Carlos Rodríguez en una presentación pública / Fran Pallero

José Ángel Rodríguez Martín es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna (ULL). Es uno de los profesores más conocidos de este centro por sus análisis públicos sobre la economía canaria, la crisis y su integración en la Unión Europea, entre otros asuntos.

– ¿Cuáles han sido los principales obstáculos estructurales en el desarrollo económico canario?

“Hace tiempo que están identificados esos hándicaps operativos: elevados costes de transacción, que es más que los costes de insularidad, al comprender lo que hacen burocracias descoordinadas, pocas masas críticas en sus producciones y funciones de compra (pequeñez de los tamaños de mercado); difíciles problemáticas de distribución en el ingreso y la financiación; y en las barreras de entrada a la viabilidad de abrir el abanico de especializaciones”.

– ¿Qué incidencia han tenido las distintas modificaciones del REF (Régimen Económico y fiscal) para Canarias?

“Efectivamente, hay tres grandes `tendencias pesadas´ en la evolución económica que justifican esa transformación de ´lo particular`. La cuota ascendente de lo global difiere del anterior comportamiento internacionalista. De otra parte, y aunque sea a trompicones, el proyecto UE va compactándose y regulándose cada vez más como un todo en diversas áreas y competencias. Por último, el estado-nación y los cambios de ´juegos` del poder territorial han colocado a las regiones o entidades no estatales, en unas tesituras y elecciones decisionales diferentes a las de décadas anteriores. La especialidad del REF-canario es un buen test o prueba donde observar ese menor radio de alcance que tienen los pilotajes subestatales para ejercer prácticas soberanas en los circuitos del quehacer económico. Ahí radica el reto de saber construir plataformas de adaptabilidad. Los incentivos clásicos corren el riesgo de hacerse marginales en este nuevo escenario. Hay que desviar la atención hacia los atractivos de incentivos reales en los territorios, ya que son economías externas para competir con los de otros lugares”.

– En el marco de actuación actual, el REA y el POSEICAN han facilitado el proceso de integración de Canarias en la Unión Europea. ¿Qué repercusiones ha tenido para Canarias la adhesión de España a la Unión Europea? ¿Se han cumplido los Objetivos-marco?

“Bueno aquí hay tres preguntas con dimensión distinta. Vayamos de la más ‘macro’ a los puntos más concretos. La operación de integración en el proyecto europeo ha sido beneficiosa para la sociedad y los agentes de España y Canarias. En el balance, los efectos positivos superan a los indudables debes. El saldo es favorable. Solo puede ser negado desde posiciones contrarias en las que se ignoran los datos empíricos. En lo que respecta al REA y el POSEICAN, sus evoluciones no han despejado en sus declinantes presupuestos esa cierta imagen de transición, dispositivos montados con la presión de compensaciones a lo que había quedado como facetas desguarnecidas del tejido productivo y socio-económico canario, una vez se había procedido a cambiar los sistemas de protección arancelaria y comercial. Fueron artilugios operativos y reglamentarios que posibilitaba el protocolode Canarias en la firma de adhesión del Reino de España en las entonces CEE de 1985.  Es sabido que las subvenciones dilatan el momento de las defunciones, pero lo relevante es que se vayan sustituyendo por la presencia de sólidos y alternativos proyectos; es decir, de condiciones atractivas y verdaderamente sustitutivas en la actividad de esas áreas. Por último, los objetivos-marco nunca han sido explícitos compromisos, sino generalizaciones bienintencionadas. El llamado realismo-periférico, nos dice que la supervivencia no es el producto de ganancias en negociaciones con desafíos de fuerza, sino el producto de persuasiones que buscan huecos de adaptación”.

– Tras la integración en la UE, usted apunta que: “El efecto comunitario posiblemente haya tenido su principal virtud en frenar el acelerado declive por el que venía deslizándose el agro canario”, en el intervalo de 1985 a 1995. ¿Cuál ha sido la tendencia en el período 1996-2015?

“Nadie duda en la UE que la producción primaria son espacios y recursos que configuran `hábitats´, los cuales no pueden desempeñar un papel activo sin el apoyo de políticas neoproteccionistas. Algo que se justifica desde tres planos: este sector es el custodio y usuario básico del patrimonio medioambiental; la cuestión alimentaria ha evolucionado hacia el bloque geoestratégico de la seguridad geopolítica; por último, estamos aludiendo a un sector extremadamente sensible a innovaciones de gran calado y a unas temáticas tan apreciadas socialmente como el tánden de salud-gestión individual del tiempo y lo relacionado en torno con las prácticas alimentarias. La UE está sujeta a este triple frente de presión. No estaría mal que Canarias reflexionara y se replantease su política ante las especializaciones con estos otros parámetros. De momento, ese paraguas de la UE le ha evitado soportar chaparrones excluyentes. ¡Que no es poco las rentas plataneras y los POSEIs! Ahora bien, el futuro se consuela con el relato de poder confiar en el peregrinar con muletas dependientes de correlaciones de fuerzas geopolíticas y artilugios compensatorios enganchados a las negociaciones institucionales. ¿Cómo será en la trayectoria, se nos pregunta? ¡Cuesta arriba, con pendiente deseosa de entrar y transitar por senderos llanos! Marchamos, pero otros competidores esgrimen músculo con trote de aceleración! Esa es nuestra pesadilla: corremos en un maratón donde se agregan velocistas que superan nuestro ritmo competitivo”.

Para leer la entrevista completa www.canariascienciasyletras.com