Cibican se lanza a la transferencia

BioVaria

Stand de Cibican en la feria de la transferencia BIoVaria en Munich / DA

Hacer ciencia, investigar, responder a preguntas, quemarse los ojos en los oculares del microscopio y pasar todo el día en el laboratorio, son actividades a las que están ya habituados la mayoría de los científicos de este país. Gracias al encomiable trabajo que realizan cada día, este ejercito del sabiduría ha hecho avanzar nuestro conocimiento sobre el universo que nos rodea. Hablando del ámbito sanitario, ha logrado los mayores avances de la historia de la humanidad. Nunca antes el ser humano había gozado de tan buena salud como en la actualidad, nunca antes la esperanza de vida había sido tan alta.

La investigación básica es, sin duda, fundamental pero también aquella que pone el ojo en la aplicación de todos estos conocimientos por parte de la sociedad. En cierta manera es devolver a la ciudadanía la apuesta que realiza con la inversión en ciencia y tecnología. Esto es transferencia, volcar en la sociedad los descubrimientos y desarrollos que se hacen laboratorio adentro.

Para que esto sea una realidad, no solo hay que hacer buena ciencia, También hay que saber tocar a las puertas adecuadas para dar a conocer los avances que en muchas ocasiones pasan desapercibidos. Lo que está en juego es mucho más que el prestigio institucional. Que una empresa utilice o comercialice tu descubrimiento supone el ingreso de unos fondos que ahora son ‘agua de mayo’, en estos tiempos de recortes en I+D.

Desde el año 2008, Munich organiza una gran feria de la transferencia, BioVaria. Un evento profesional donde instituciones científicas de todo el continente exponen sus investigaciones y desarrollos ante los ojos de las principales empresas de la industria biofarmacéutica.

Hasta allí se fueron varios integrantes del Centro de Investigaciones Biomédicas de Canarias (CIBICAN). En la cartera varias líneas de investigación y proyectos que pueden ser de interés para inversores: una forma precisa de asignar genéticamente poblaciones de todo el mundo, desarrollado por Carlos Flores; una nueva manera de trabajar con microscopios en 3D, de José Manuel Rodríguez; un banco virtual para probar el cáncer de colon y la terapéutica del Alzheimer de Néstor Torres; un inductor de la autofagia en las neuronas y linfocitos de Tomás González y el desarrollo de nuevas terapias moleculares para la enfermedad rara hiperoxaluria primaria de Eduardo Salido fueron las propuestas del CIBICAN.

BioVaria, que en esta edición se celebró el pasado 11 de mayo, solo consta de una jornada. Un día donde los investigadores presentan sus novedades y se afanan por realizar todos los contactos posibles. Conversaciones de pasillo con café en mano, intercambio de tarjetas e inicio de colaboraciones que todos quieren que acaben con la licitación de una patente, o sea, con la explotación de este descubrimiento por parte de una empresa. Esto genera una inyección de presupuesto a la institución que reinvierte en más investigación que, a su vez, puede generar más ingresos.

Sebastian Jiménez, gestor de la Innovación de CIBICAN define la transferencia tecnológica como “el conjunto de actividades que facilita el rendimiento comercial de las invenciones que se realizan en los centros de investigación y universidades. La idea es convertir esos desarrollos o invenciones en productos en el mercado”. Sin embargo, este proceso no se hace del día a la noche, algo que no se ha entendido en este país. “Este proceso es muy lento, algo que en nuestro entorno no se ha entendido del todo bien. No se consigue a corto plazo, requiere una continuidad y un tiempo de maduración. Una gestión, además realizada por profesiones que sepan hablar el doble lenguaje de la investigación y la lengua propia del mercado, no vale con una persona que puntualmente se ha formado para esto, se necesita especialización y continuidad”, expone Jiménez quien además recuerda los datos del último informe de la Comisión Europea. “España ha descendido dos puesto en inversión en el ranking de innovación, situándose en el puesto décimo noveno, justo detrás de Malta y Portugal”, insiste.

Sin embargo se da la paradoja de que los índices de investigación han crecido, se investiga más y mejor pero con peores resultados. “De los 25 indicadores que se utilizan para hacer este ranking solo en dos hemos subido: el numero de publicaciones científicas y las tasas de alumnos universitarios, eso quieres decir que publicamos mucho, investigamos bien, formamos a científicos pero no sabemos innovar, no sabemos llevar esa investigación hacia productos que necesita el mercado”.

Existe la creencia y opinión generalizada de que la universidad va por un camino y la sociedad o la empresa por otro, para Rafael Alonso, responsable de CIBICAN, no todos los países tienen estas sendas separadas. “En Estados Unidos esto no es así, y en nuestro país no creo que la empresa vaya por delante, ambos lo han hecho mal en este campo, no se ha entendido que la innovación necesita de personal estable y formado”.

BioVaria este año ha tenido un rincón dedicado a las investigaciones de CIBICAN – Universidad de La Laguna. Con muchas horas de vuelo más y muchas menos tarjetas de visita, esperan que esta feria de la innovación y transferencia sea el principio de una gran historia.