Domingo Garí Hayek: “En el proceso de globalización, lo principal es recuperar el estado para la ciudadanía”

Domingo Garí Hayek

Domingo Garí Hayek / FOTO CEDIDA

Domingo Garí Hayek es Doctor en Historia Contemporánea de la Universidad de La Laguna (ULL). Es una persona comprometida con el mundo donde vive y muy cercana a todos los cambios sociales que acontecen. Reflexiona sobre el proceso de la globalización y la ciudadanía.

-Advierte que “Canarias deberá estar atenta a los movimientos geopolíticos en su área geográfica” y de “la exigencia de un estatuto de neutralidad para el Archipiélago”. ¿Las Islas se configuran como un punto geoestratégico?
“Completamente. El valor añadido de Canarias, por decirlo en términos económicos, a lo largo de su historia ha sido su posición estratégica. Tanto para la conquista de América y para mantener el comercio con ella en los siglos subsiguientes, como para la expansión imperialista sobre África, como en la actualidad, Canarias se encuentra en una encrucijada de rutas internacionales de mucha relevancia. Hoy en medio de importantes rutas petroleras que proceden del largo Golfo de Guinea y siendo territorio logístico para la incursiones en el gran Sahel”.

-Usted ha manifestado: “Podemos estar ante una nueva época de los nacionalismos. Pero también podemos estar asistiendo al final de los nacionalismos”. ¿En qué ha fundamentado el nacionalismo su existencia a lo largo de la historia?
“El nacionalismo recoge y representa la voluntad política de un pueblo, comunidad o nación, por querer dirigir y decidir sobre los asuntos de todo orden que le afecten directamente. Yo entiendo el nacionalismo desde una óptica principalmente política. Se que existen otras dimensiones del fenómeno, como la cultural, la económica, y otras más, pero para mí lo que centra la atención es, sobre cualquier otra circunstancia, la opción por la soberanía política, lo cual no implica necesariamente la independencia, aunque lógicamente también la incluye, sino el hecho de poder administrar los asuntos político determinantes y prioritarios en un contexto, por otra parte claramente de interdependencia. Hay claramente asuntos de que compartidos con instancias superiores como pueden ser el Estado o la UE, pero a la vez hay ámbitos de decisión en los que debería primar la opinión de los ciudadanos del país. Por ejemplo, el referido al modelo energético, el de la cuestión de la defensa del territorio frente a la depredación económica, etc.”.

– En su libro ‘El retorno a la Polis. Democracia directa y ciudadana’ usted manifiesta que “el proceso de construcción supraestatal en Europa no debilita a los Estados-naciones clásicos” en el campo científico-cultural. No obstante, ¿no cree usted que la supremacía de algunos Estados miembros ha provocado que otros hayan cuestionado la pérdida de su soberanía dentro de la UE?
“Obviamente sí. Me refiero al Estado en abstracto cuando digo que no se debilita el Estado. En el terreno de lo concreto no es lo mismo el Estado griego que el alemán. El primero sí ha perdido poder y se encuentra debilitado. El segundo, en cambio, no. Diríamos que ha aumentado su poder, dado que ahora lo ejerce sobre una parte importante de los otros Estados que forman la UE”.

-En consonancia con el proceso de la globalización actual, ¿qué modelo propone para conseguir “una mayor implicación ciudadana en los asuntos públicos y una desburocratización de las administraciones”?
“Me parece que lo principal de todo, lo primero, es recuperar el Estado para la ciudadanía. El poder político, sin ser todo el poder, es el único poder al que puede aspirar la gente normal y corriente, los asalariados, la mayoría social. Los poderes económicos son inalcanzables. Las multinacionales y los grandes trust económicos y el capital financiero, que son una parte muy importante del poder, o digamos, que detentan mucho poder, son hoy quienes dominan al poder político, y los que depredan el estado en su beneficio. Para revertir esa situación no queda otra opción que la disputa del poder político, sin que su conquista sea sinónimo automático de recuperación de la democracia. Como vemos en multitud de casos actuales, los poderes económicos y toda su cohorte de medios de comunicación, que suele ser muy abrumadoramente mayoritaria pueden poner en jaque permanente al poder político cuando este no responde a lo que se espera de él”.

Dolores Hernández Díaz
Pueden leer la entrevista completa en
http://canariascienciasyletras.com