La robótica como eje de igualdad educativa

Proyecto de robótica Smart City

Uno de los proyectos del programa Smart City de Vive Internet / DA

La robótica y la programación son una gran estrategia para crear una mentalidad abierta y de futuro en los escolares canarios. Además, es una muy buena fórmula (a través de programas y herramientas cada vez más abiertos y sencillos) para romper las diferencias sociales y la barrera tecnológica entre centros educativos. El pasado curso escolar la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI) emprendió la aventura de crear un programa piloto de robótica a través del lema Smart City. El programa se encuadra dentro del proyeto Vive Internet y ha consistido en un concurso donde once centros escolares han participado con el objetivo de crear una maqueta gestionada por estas nuevas herramientas donde se refleje una solución Smart City, es decir de ciudad inteligente usando las nuevas herramientas TIC.

Al final solo ocho centros (cinco de Tenerife y tres de Gran Canaria) lograron finalizar su proyecto y presentarlo ante un jurado experto. El ganador de este concurso fue el Colegio Heilderberg que creó un Prototipo de Sistema de Control de Acceso al Transporte Escolar ‘SCATE’.

Lo más interesante de este concurso ha sido la evolución interna en cada uno de los centros escolares donde se implantó. Hubo centros dondo el grupo participante se formó con alumnos que no han logrado buenos resultados escolares. Lo cuenta Francisco Garrido, profesor del IES Geneto quien explica que el grupo que se presentó en su caso es de Diversificación Curricular. “En un principio, la autoestima de estos alumnos era cero, por no decir menos 100. Y en el proceso han salido a la pizarra, han aportado sus ideas, han logrado construir la maqueta, programar…”. Estos chicos, algunos de ellos tutelados por el Gobierno de Canarias, ahora se sienten igual de capaces que otros de centros con menos problemas sociales para presentar un proyecto de estas características. Ahora saben programar y han sido capaces de contar a un grupo de expertos cuál es su idea de una Smart City. Con esto, me doy por satisfecho. Ha habido días tensos, ninguno de ellos creía que iban a terminar el trabajo y se terminó”. Este no es el único caso, Leonardo Ruiz es el profesor del IES Bethencourt y Molina, en Barranco Grande y explica que los alumnos que han participado en el proyecto tenían una media de cinco o seis asignaturas suspendidas. “Estamos utilizando las tecnologías con muy buenos resultados. En este proyecto, por ejemplo, se ha visto la calidad del resultado y lo hemos hecho con alumnos que no tienen un curriculum muy brillante. Son chicos y chicas que se aburren normalmente en el aula pero que a este proyecto le han echado más de diez horas semanales. En el aprendizaje ellos controlan el inicio y el fin y el nivel que tienen de programación o electrónica está muy por encima de la competencia curricular de Tercero de la ESO. Participar en esto nos ha servido para motivar a unos alumnos que en otras asignaturas no están tan motivados. Por ello, considero que deberían incrementarse estos contenidos de forma general porque el sistema educativo está en un momento complejo y este tipo de proyectos da resultados”

Estos son dos ejemplos de centros que han usado la tecnología para motivar a sus alumnos. No son los únicos, por ejemplo el centro ganador ha participado con un grupo de alumnos que forman parte de una asignatura extraescolar. Son chicos y chicas que ya tienen una vocación tecnológica pero que con un proyecto de estas características han logrado afianzar sus conocimientos en esta materia y han logrado realizar una aplicación que, realmente, podría estar en el mercado ya. El director de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información del Ejecutivo canario(ACIISI), Juan Ruiz Alzola, entregó el pasado jueves 25 de junio, el Premio Smart City al Colegio Heilderberg de las Palmas de Gran Canaria, por su participación en un concurso que promueve la adquisición de conocimientos en tecnologías por parte de los estudiantes, al tiempo que sensibiliza a profesores y alumnos de la importancia que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). El premio ha consistido en una impresora 3D, además de la entrega de premios de consolación al resto de centros participantes con un kit completo de robótica.

El ganador del concurso Smart City en Gran Canaria participó con SCAT, un Sistema de Control de Acceso al Transporte Escolar que busca solucionar una problemática actual del centro. El prototipo desarrollado cuenta con un lector de tarjetas RFID que identifica a cada alumno, la guagua donde debe viajar y su correspondiente parada. Estos datos son accesibles para el cuidador del transporte. Los padres pueden modificar y actualizar los datos de las rutas mediante una aplicación móvil que se alojan en un servidor web y son actualizados en cada punto de control.

Por su parte, una vivienda domótica es el prototipo ganador de los alumnos del IES Viera y Clavijo, que se falló el miércoles, 24 de junio, en Tenerife. Este centro escolar ha desarrollado un prototipo de casa inteligente implementando con Arduino varias soluciones domóticas. Controlan la temperatura de la vivienda con una bomba de calor a partir de las lecturas de temperatura de los sensores, optimizan la captación de energía fotovoltaica orientando los paneles según los sensores de luz. Su sistema es capaz de controlar la entrada y salida del garaje además de proteger la casa mediante un sistema de una alarma. Incluyen también el uso de un robot y todo lo controlan mediante una aplicación móvil.

El concurso se inició a finales de 2014 con una primera fase de invitación a los centros escolares y la entrega de material básico para la elaboración de su prototipo; para luego pasar a una segunda fase de diseño y montaje con el asesoramiento técnico y charlas presenciales, hasta llegar a la tercera fase, que es la de exposición de los dispositivos que finalizó, posteriormente, con la selección de un ganador y la entrega de premios.
Con esta experiencia se demuestra que la robótica es un buen elemento didáctico que promueve una mentalidad abierta en los jóvenes y que les obliga a buscar soluciones a los problemas. Trabajar en proyectos con inicio y con fin les ayuda a programar su propio trabajo y a cumplir plazos, algo a lo que no están habituados a trabajar. Un muy buen ejemplo de lo que la tecnología, bien usada, puede hacer por la educación de los jóvenes.

Verónica Martín
@cmayuscula