La robótica como presente

Clausura First Lego League 2015/Tony Cuadrado Freelancer

 

Si al leer o escuchar la palabra “robótica” alguien piensa que es un término propio de la ficción y lo sitúa en un tiempo futuro, es probable que esa persona siga anclada en el pasado.
Dejemos a un lado la versión de ciencia-ficción de los robots de Hollywood (aunque son más reales de lo que podemos pensar, les dejamos un nombre y que su curiosidad y el buscador hagan el resto: KR01 Battle Mech) y centrémonos en la robótica como concepto que engloba áreas tan diversas como la mecánica, la informática, la física y las matemáticas, entre otras.
Igual no somos conscientes de que estamos ante la posible cuarta revolución industrial. Es algo que se expuso en el pasado Foro Económico Mundial de Davos: la inteligencia artificial, la nanotecnología, la robótica en general, convertirán en historia muchas de las profesiones que conocemos actualmente. Pero, evidentemente, crearán unas nuevas, menos físicas y manuales y más informáticas y versátiles.
Seamos sinceros, no serán los nativos digitales quienes desarrollen esas profesiones, ni quienes eleven la robótica a su máximo exponente. Serán los niños de ahora, los que ya están participando en eventos como FIRST® LEGO® League, los que presentan sus proyectos de Smart City a los ayuntamientos, los que, como ha apuntado Julián Vinué, responsable de Wayra, “estudian programación como tercer idioma”. Será la “Generación Z” y la siguiente, la que el demógrafo y futurista Mark McCrindle ha propuesto como “Generación Alfa”.

 

¿Estamos en buenas manos?
Recientemente, el Director de Marketing y Admisiones de la Universidad Europea de Canarias declaró que “la robótica ha dejado de ser una asignatura del futuro para convertirse en una del presente” y tiene su explicación. Los niños poseen una curiosidad innata que les hace querer entender todo su entorno y este, actualmente, tiene una base tecnológica muy fuerte. “Los niños saben que en una aplicación de lectura, se pasa de página arrastrando el dedo y que un botón rojo sirve para grabar, no es necesario explicárselo” apunta Octavio Suárez, CEO de Owl-Systems. Es cierto, en esta generación, hay muchas cosas que vienen de serie.
Aunque parezca algo evidente, la Educación está cambiando. A las clases extraescolares de inglés, pintura, baile, actividades físicas y lúdicas se han incorporado los talleres de robótica como los que oferta Droiding, empresa del sector en Tenerife. Su director, Miguel Melgar, afirma que la “robótica se puede enseñar en todas las etapas de la educación, incluso en infantil”. Nos explica cómo los niños de solo tres años trastean con el pequeño “Bee-Bot”, un robot con forma de abeja, sencillo de utilizar, pero que “potencia la asimilación de colores, números, lateralidad, percepción espacial…”
Los niños pasan de la admiración y la sorpresa de ver en funcionamiento pequeños robots a entender el proceso que hace que estos realicen diferentes acciones. Además, adquieren una tolerancia al fracaso muy alta, algo poco usual en estas edades, pues el aprendizaje basado en el ensayo-error es la base de la ciencia y la tecnología y, por supuesto, está presente en todo proceso de diseño, elaboración y programación de un robot. Según expone el entrenador del equipo de robótica “Aldeatrón Robotix”, Tony Cuesta: “a todos los que empiezan les aviso de que pueden llegar momentos frustrantes: que el robot no arranque, se mueva hacia otro lado, etc. En general, cuando esto ocurre, simplemente hay que decirles que no se preocupen, que entre todos encontrarán la solución. Y la encuentran, créeme. Su ingenio siempre supera las expectativas”.
Estos niños parten con una base en conocimientos tecnológicos mucho mayor que la nuestra, con lo que no sabemos qué serán capaces de crear en el futuro, pero seguramente serán cosas extraordinarias. En esta línea, Leopoldo Acosta, catedrático de la Universidad de La Laguna, apunta que “todavía quedan cosas por hacer. Los niños saben lo que es un robot, un sensor, cómo programarlos de manera básica, etc. pero la robótica requiere de muchos conocimientos matemáticos y que se dominen conceptos abstractos que hasta la etapa universitaria no se adquieren. Eso sí, que tienen una ventaja con respecto a nuestra generación es un hecho innegable”. Acosta conoce de primera mano el trabajo que hay detrás de cada idea robótica. Coordina el proyecto Verdino, que consiste en un vehículo eléctrico, adaptado electrónica y mecánicamente para ser controlado por un ordenador con el objeto de transporte de personas dentro de una urbanización bioclimática.

 

Mucho más que robots
Aunque pueda parecer una moda propia de nuestra era, la realidad es que incluir la robótica en la educación de los niños tiene múltiples beneficios en muchas áreas de conocimiento, pero sobretodo, en lo que a valores y habilidades sociales se refiere, el papel que desempeña esta actividad es fundamental.
Innovación, creatividad, resolución de proyectos, interiorizar conceptos científico-tecnológicos y aplicarlos, pensamiento lógico-matemático, física, informática y programación son algunas de esas áreas que se potencian con la robótica. Evidentemente, esto repercute positivamente en el rendimiento de los alumnos en el resto de asignaturas, de ahí que todos los expertos relacionados con el tema pidan que se incluya la robótica como asignatura en el Currículo Educativo de cada etapa, algo que ya ocurre en Estados Unidos y en Reino Unido. Pero lo que de verdad llama la atención es cómo la comunicación, el compañerismo, la cooperación, la tolerancia a la frustración son desarrolladas a la vez que los niños se divierten, porque no olvidemos que la base del aprendizaje en Primaria debe ser el juego.
Fomentar competiciones de carácter cooperativo; “coorpetición” que la denominan los técnicos de FIRST® LEGO® League Canarias, evento que tendrá lugar el próximo 20 de febrero y que organiza el Cabildo de Tenerife junto a la Fundación Scientia, potenciará el trabajo en equipo y ayudará a los niños y niñas a conocer mejor sus propios límites.
Por si todo esto no fuera suficiente para convencer a cualquier padre o madre de que apunte a su hijo a talleres de robótica (aunque no es nuestro objetivo), le vamos a dar un argumento más: la inclusión. Las actividades en grupo tienen una serie de ventajas para los niños con necesidades específicas de apoyo educativo. Tony Cuesta nos relata que tuvo en sus clases a un alumno con síndrome de Asperger y cómo el resto de niños lo aceptaba perfectamente y formaron un grupo muy unido.
Niños y niñas con déficit de atención e hiperactividad (TDAH) consiguen centrar su atención prácticamente en la totalidad de la duración de los talleres, algo que no deja de sorprender a sus padres.
Llamativo es el estudio que llevó a cabo un grupo de investigadores de la Universidad de Vanderbilt (EE.UU.). Descubrieron que niños con trastorno del espectro autista, prestan mucha más atención a un terapeuta robot que a uno humano. Con esto, programaron a “Nao”, un robot humanoide completamente programable y autónomo, con el mismo tipo de gestos y estímulos verbales que utilizan los terapeutas de carne y hueso y desarrollaron escenarios clínicos donde este hace de intermediario y sirve de apoyo para el especialista, que siempre está presente.
En enero del año pasado, “Los Solfamidas” un equipo de robótica educativa cuyos integrantes tienen entre 10 y 15 años, logró el “Premio a la mejor presentación de proyecto científico” en el torneo FIRST® LEGO® League con su proyecto relacionado con la ayuda a la integración en el aula para niños/as con discapacidad auditiva.

Nao Robot

Nao Robot

 

Pero, ¿qué pasa con las chicas?
Como hemos visto, gran parte de la robótica se está especializando en la atención a la diversidad. Son muchos los ejemplos y proyectos que se enfocan en esta área pero la duda que nos asalta es ¿qué pasa con la diferencia entre géneros? La Directora de Innovación y Tecnología Educativa de la Universidad de La Laguna, Carina González, es consciente de que “la poca presencia de las mujeres en las carreras tecnológicas es un hecho. Este dato no mejora a nivel europeo ni en USA. Por tanto, es un fenómeno generalizado en occidente”.
El futuro laboral va a estar determinado por las nuevas tecnologías y es imperante fomentar el interés por parte de las chicas en este tipo de profesiones. “Aunque estamos en camino, se debe mejorar la información a las niñas de lo que implica realmente el trabajo de un ingeniero: asociar la proyección social de la ingeniería, ya que se pueden aportan soluciones a los problemas reales y mejorar la vida de las personas, evitar estereotipos y que las propias mujeres se autoexcluyan de este tipo de profesiones por miedo a verse menos capaces; entre otras acciones que se deberían trabajar a edades tempranas y dentro de la escuela” concluye González.
Todos los expertos coinciden en que los https://www.acheterviagrafr24.com/ robots se convertirán en elementos cotidianos para nuestro entorno. Desgraciadamente para los adultos, la tecnología evoluciona a veces en una vorágine que somos incapaces de procesar a tiempo. Sin embargo, en la pasada “Global Robot Expo”, la primera feria internacional sobre tecnologías robóticas celebrada en Madrid, el embajador de Japón en nuestro país, Kazuhiko Koshikawa, instó a España a ser un referente en robótica. Para que esto ocurra, tenemos que seguir trabajando en incluirla en la educación, pues como hemos dicho, quienes la desarrollarán y utilizarán para facilitar nuestra vejez y la suya, serán los niños que hoy, aparentemente, solo juegan con robots.